"El hombre que no cambia de opinión es como el agua estancada: engendra los reptiles del espíritu (...)Cada uno impone al otro su fantasía..." Blake.
El pluralismo de pensamiento es el nuevo cuco de la sociedad. Eres LIBRE de pensar lo que te da la gana. No existirá nadie en el planeta Tierra que piense exactamente igual que lo que piensa otra persona. Probablemente "respetamos" este pluralismo que se expande, pero no terminamos de aceptarlo. En relación surge como "tendencia juvenil" del momento el idealismo "naive"; los sueños imposibles se vislumbran cada vez más cercanos a las pupilas para aquellos con alma jóvenes. "Fulanita" quiere llegar a ser una exitosa abogada y bla bla, casarse, tener hijos, insertarse exitosamente a la sociedad, bla bla bla, quiere cambiar el mundo, quiere sobresalir, como todos los demás. Tenemos tatuadas en nuestra mente un sin número de ideas que seguir, que se extienden sobre un camino futuro imaginario. Ideas, que al fin y al cabo, en la realidad no se traducen en más que simples hologramas. Nos enseñaron que los hombres tenemos libertad de expresión, con restricciones como límite, que se traduce en que los hombres podemos actuar y hacer con nuestra vida lo que se nos antoje, con la "sociedad" o "realidad" como audiencia reprochadora. Ahora bien, la realidad o lo que consideramos como "realidad" es una telaraña "atrapamoscas", la más potente que existe. Los seres humanos somos en general moscas, y digamos por ejemplos que nuestros ideales son las nuestras alas. Chocamos contra la realidad pegajosa, nos quedamos atrapados y nuestras alas se caen, se pudren, se desintegran. (Una imagen un tanto melodramática, pero explicativa). Somos nosotros, en calidad de seres humanos defectuosos de fábrica, los que nos dirigimos una y otra vez a esa red maliciosa, ciegos e ignorantes (unos más que otros). No existe un patrón común, no existe una causa única, miedo tal vez, rutina, resistencia al cambio; y ¡qué irónico resulta! queremos cambiar, y al mismo tiempo le damos la espalda a lo nuevo, queremos sobresalir y nos ajustamos aún más a la cuadrícula social. Y claro el pluralismo de pensamiento es tesis y antítesis, es la solución y el problema. No aceptamos lo diferente y sin embargo queremos un mundo diferente. Todo seguirá igual mientras cada uno de nosotros, individuos complejos y reflejados, venzamos las contradicciones internas y actuemos con libertad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario