¡Oh poder! Tema de todas las conversaciones, presente en todas direcciones. Estás es las páginas de una revista, en el programa de las 9 de la noche, en las conversaciones de amigos un domingo por la noche. El poder, valga la redundancia es poderoso, es vanidoso, es en muchos de los casos escandaloso. Nos sentimos poderosos portando las camisetas de nuestros equipos y sacamos el pecho cada vez que pasamos junto a un hincha del equipo contrario. Y como bien dicen el poder ciega, es una venda negra que aparece frente a nosotros, tomamos la venda y nos cubrimos los ojos, lo que queda al otro lado de ella, ya no importa, lo que no veamos y pisemos resutará irrelevante.
El día menos esperado te encontrarás frente a una situación de manipulación del poder. Serás el de arriba, serás el de abajo o no serás. Desde niños nos enseñaron que los adultos, hablo de padres de familia, trabajadores, profesores, líderes políticos y religiosos,son nuestros modelos a seguir, que debemos acatar sus decisiones, porque "es lo mejor para nosotros", porque ellos ya vivieron y saben lo que hacen, porque la experiencia los hizo más sabios y más aptos para batirse con las circunstancias que se presentan en la vida. ¿Quién le asegura a ese pequeño niño inocente e ingenuo que su modelo a seguir es de verdad un ser honesto y que lo guiará correctamente por la vida? Nadie. La verdad que a los niños no se les dice es que muchos de esos adultos que caminan con maletines negros y tacones por las calles, son todo menos modelos a seguir. Son tan solo productos de una sociedad podrida de poder y ambición. Con semejantes modelitos, ¿cómo esperamos evolucionar, como esperamos un futuro mejor y tantas mierdas más que esperanzados esperan los ingenuos?
El poder es poderoso cuando aplasta amistades, cuando hunde a los débiles, cuando convierte a un adulto "hecho y derecho", en un idiota adolescente altanero.
El poder es vanidoso, cuando te gusta lucirlo todo el tiempo, cuando nacen los tiranos, cuando la demanda de títeres aumenta en el mercado y de pronto se agotan las plazas de titiriteros.
El poder es escandaloso cuando los "honorables" diputados o congresistas se reúnen a intercambiar "amables" insultos a diestra y siniestra, cuando esa señora tan calladita saca su dragón interno y calcina a quien se le acerca.
Y bueno hablar de poder me duele la cabeza y hace que me coma las uñas. Hablar de poder me hace pensar en espejismos. Llamemos espejismos a las hipocresías de la vida. El poder genera espejismos varios en la sociedad, genera espejismos en los círculos de amistad, en los grupos de amigos, en los movimientos políticos, en los movimientos religiosos. Cuando probamos un poco de poder nuestra sombra (llámese espejismo también) comienza a rebelarse, quiere tener control de sí misma; prueba un poco más de poder y quiere independizarse de ti, prueba más poder y quiere controlarte. Estamos poblados de seres humanos con sombras rebeladas, con espejismos sedientos de poder, con máscaras que sonríen y se ensombrecen. Camino y veo todavía mi sombra junto a mí, sé que debo tener cuidado, de tanto caminar estará sedienta....
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